El Shiatsu es una técnica que deriva del antiguo masaje japonés Anma, que se desarrolló para combatir el estrés producido por un ritmo de vida acelerado. Este hecho se produjo a finales del s. XIX, cuando Japón pasó de ser una sociedad feudal a ser una sociedad occidental y consumista. El cambio transformó algunas costumbres y hábitos que los japoneses tenían bien asentados, como la alimentación y el trabajo.
La terapia Shiatsu consiste en realizar principalmente presión digital sobre el cuerpo en un 80% de las aplicaciones, en el 20% restante se realizan estiramientos y manipulaciones articulares.
Actualmente está demostrado clínicamente que un masaje aplicado mayoritariamente por una presión continuada, cuidadosamente estudiada sobre puntos específicos del cuerpo, estimula los diferentes sistemas del organismo, equilibrando el cuerpo físico, energético y emocional.
Así, el Shiatsu puede tratar infinidad de trastornos causados en su mayoría por un desequilibrio endógeno que tiene como consecuencia, a largo plazo, la enfermedad.
El Shiatsu se apoya en la teoría de que el cuerpo humano tiene la capacidad de curarse a sí mismo siguiendo las leyes fisiológicas del cuerpo. La finalidad de la terapia consiste en estimular esta capacidad autocurativa contenida en todo organismo vivo.
Desarrollo de un tratamiento de Shiatsu
Para la práctica del Shiatsu se requiere una estancia tranquila, cálida y ventilada. El cliente deberá llevar ropa cómoda y holgada, evitando todo aquello que le oprima, como cadenas, relojes, pulseras y objetos diversos que dificulten las manipulaciones.
Tradicionalmente el masaje japonés se practica sobre un “futón” o colchón japonés. También puede practicarse sobre una camilla baja en la que el terapeuta podrá apoyar la rodilla sobre la camilla o subirse en ella si lo precisa, para así ejercer la técnica de presión con mayor comodidad.
Antes de comenzar la sesión, el terapeuta ha de evaluar el estado en el que se encuentra el paciente. Para ello realizará la recopilación de todos los datos que el cliente pueda transmitirle.
El terapeuta realiza la técnica en un estado de meditación como si practicase un movimiento de Tai Chi. De esta forma, el cliente notará una presión pausada, llegando la sensación de alivio y desbloqueo a lo más profundo del organismo.
A medida que transcurre la sesión, la persona que recibe el masaje cae en un estado de profunda relajación e, incluso, dependiendo del grado de percepción, puede quedar dormida.
Todo lo mencionado lo resume en una frase el gran maestro de Shiatsu Tokujiro Namikoshi: “La esencia del Shiatsu es como el más puro amor maternal; la presión de las manos hace brotar el manantial de la vida”.
El Shiatsu es una técnica sencilla y no agresiva, pudiendo ser practicada en personas de todas las edades, desde bebés hasta ancianos, que debería ser practicada por todos frente a futuros trastornos y enfermedades
El Shiatsu se muestra eficaz para TODOS los casos en que haya dolor ( lumbalgias, ceervicalgias, dorsalgias, fibromialgias, cefaleas, etc)
Trastornos menstruales de la mujer (infertilidad, dismenorrea, amenorrea, etc)
Trastornos psicosomáticos (depresión, ansiedad, insomnio, estrés, apatía, etc)
Desequilibrios orgánicos (estreñimiento, cansancio, digestiones pobres, palpitaciones, migrañas, etc)